Algunos de los Aportes de Martin Mihura

Algunos de los Aportes de Martin Mihura

Martin ha impulsado siempre con entusiasmo, la idea de escribir la historia de Jovatus. Para ello ha aportado buena parte de las fotografías que ilustran la presente, además de material colectado y de su autoría. Un aporte concreto es el siguiente:

Lo primero que me viene a la mente es el porqué de escribir la historia de Jovatus. Una razón fundamental es el valor crucial que tiene la actividad física para nuestro grupo etario. Una persona mayor que solo vive de sus recuerdos, sin movimiento ni un grupo de pertenencia, queda expuesta a la depresión, el alcoholismo, la demencia senil u otras patologías. Por eso, este espacio es vital.

Recurriendo a los vericuetos de la memoria
Escribir la historia de jugadores. Yo me incorporé en 1981, a los 45 años, invitado por el capitán Rodolfo Ulrich para reemplazar a Martín Hortal, quien dejaba el tenis.
Para 1985, la rutina ya estaba consolidada: todos los miércoles al mediodía nos juntábamos ocho amigos. Disputábamos los partidos en dos canchas, rotando constantemente de compañeros y rivales. Como es de esperar, las discusiones sobre si la pelota había tocado el fleje o no eran moneda corriente, matizando cada triunfo o derrota. Sin embargo, cualquier disputa quedaba saldada en el almuerzo posterior, el verdadero ritual que enriquecía una amistad inalterable.
Puedo confirmar que, ya en 1992, volvíamos a ser 12 participantes. Como se puede apreciar en la foto de aquel entonces, todos llevábamos una campera blanca con nuestro nombre o seudónimo impreso, un atuendo que fue cortesía de Manolo Urrea.

Consolidación y evolución del grupo.
Durante los años 90, se sumaron jugadores que contribuyeron a consolidar una imagen mucho más sólida de Jovatus ante las autoridades del Club. Entre ellos, recuerdo con afecto a:

  • Fernando Stankiewich
  • Luis Rocha
  • Néstor Morillo Capurro (el querido «Bocha»)
  • Carlos Uberto
  • Jorge Peñalba

Mención especial merece Jorge Peñalba, nuestro Capitán Vitalicio. Él se encargó durante mucho tiempo de realizar los sorteos y volcar los resultados en la grilla, alegrándonos permanentemente con su carismática personalidad.
Con el cambio de siglo llegó un hito impensable en los inicios: la incorporación de las mujeres a Jovatus. Me refiero a dos Señoras con mayúscula: Silvia Caviola y Fernanda Polledo.

Un agradecimiento final
Si este relato existe hoy, se lo debemos a una sola persona. Alguien que actualmente se carga al hombro toda la organización del grupo, y a quien no dudo en llamar mi maestro: Carlos Uberto.

Martin ha sido siempre sumamente generoso con la gente que aprecia. Lo cierto es que él, con su calidad humana, es un perfecto exponente de Jovatus.