Nacimiento de Jovatus
En el torneo de ascenso a Segunda División del campeonato de veteranos de 1975, un
El esfuerzo merece reconocimiento, y un trofeo cumple plenamente esa función: es el testimonio material que perpetúa un momento en el tiempo, transformando un instante en un recuerdo imperecedero. A lo largo de la historia de nuestros torneos, la forma de premiar este mérito ha pasado por distintas etapas:
El botellón de champagne
En una época, el premio mayor consistió en un botellón de champagne de tres litros, cuatro veces el tamaño de una botella estándar. Conseguirlas no fue tarea sencilla; hubo que viajar hasta una vinería en Longchamps, a dos horas de la Capital, ya que no se encontraban en ningún otro lugar debido a que formaban parte de una promoción muy demandada. Con previsión, compramos cuatro unidades de una sola vez para cubrir los torneos de los siguientes dos años.
La ocurrencia de los ganchos
En otro momento, cobró fuerza una ingeniosa idea de Jorge Beltrán. Él solía utilizar ganchos de carnicero para colgar sus pertenencias del alambrado de la cancha. Esa ocurrencia se transformó en un premio formal: ganchos de acero inoxidable con remates blandos en las puntas, fabricados especialmente para la ocasión y presentados en coquetas cajitas de madera hechas especialmente. Sobra decir que se convirtieron en un objeto muy codiciado por todos
Libros de tenis
Alguna vez también se recurrió a libros de tenis de alto nivel. Si bien eran incapaces de mejorar el juego de un tenista amateur, se atesoraron como el testimonio de haber ganado un Torneo. Por supuesto, la entrega siempre fue acompañada de las clásicas bromas «¿Te será de utilidad?» o «Yo que vos lo vendo… total…».
Trofeo itinerante
A principios de 2025, optamos por un sistema diferente: un único trofeo institucional que se entrega en custodia al ganador del último torneo, quien lo conserva hasta que finaliza el siguiente certamen para cederlo al nuevo ganador y así sucesivamente.
El trofeo que actualmente está en uso fue cedido en préstamo por Uberto por tiempo indeterminado, o hasta que Jovatus decida reemplazarlo. La idea central es que, en su base de acrílico, mandada a hacer especialmente por Alejandro Usoz, se vayan aplicando ordenadamente, pequeñas placas de metal con las fechas y los nombres de los sucesivos ganadores de cada torneo, dejando así, grabada parte de la historia de Jovatus.
En el torneo de ascenso a Segunda División del campeonato de veteranos de 1975, un

